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– 9 – Imagine

Si la felicidad está dentro de nosotros mismos, ¿porque se sentía tan incompleta, como si no conociese una parte de sí misma?

Le encantaba vivir, le encantaba despertarse por la mañana y saludar al nuevo día por más duro que pudiera haber sido el día anterior, e incluso los momentos más simples e insignificantes eran rápidamente recompensados por otros de enorme felicidad.

El dinero era poco y apenas llegaba para pagar todas las cuentas, pero claramente no era ese el problema, pues ya había vivido con menos y había vivido muy bien. 

Desde el día en que había empezado a trabajar en el restaurante –Prague´s Favorite Flower– casi sin darse cuenta habían pasado más de cuatro años.

De cuando en cuando le gustaba la sonrisa de un chico, salían, cenaban fuera y se divertían en los equilibrios y desequilibrios de quien no busca más que buenos momentos.

Nunca arriesgó en el juego del amor fácil de una noche bien pasada, ni se dejó ir más allá de lo que verdaderamente eran aquellos momentos, instantes simples y desacomplejados.

Aquella noche, al oír cantar la música que conocía tan bien, todo parecía tan bonito y nada podría ser más sencillo, pero no era exactamente así. 

Se sentía apretada en el pequeño corro de personas entre las que se encontraba. Necesitaba aire, le hacía falta urgentemente.

Se apartó un poco hacia atrás saliendo de la influencia de las farolas más próximas y, mirando hacia arriba, fue observando lentamente las estrellas a medida que sus ojos se ambientaban a la oscuridad. 

De la misma forma que el cielo fue creciendo también lo hacía su alma, las noches bonitas tienen ese efecto en las personas bonitas. En cuanto al oxígeno felizmente siguió entrando. Monika tenía otras preocupaciones.

¿Por qué se sentía tan incompleta? La pregunta era repetida una y otra vez, hasta transformarse en la mayor constelación de esa noche, y la distancia entre Monika y la estrella por encima de su cabeza correspondía sensiblemente al “agujero” que sentía en su corazón.

Aunque había crecido en un ambiente totalmente agnóstico e incluso después de la caída del anterior régimen nunca había tenido curiosidad en entender el porqué de las religiones (aparte de los aspectos que formaban parte del temario obligatorio, durante sus estudios), sentía que dentro de ella existía un diálogo constante con “Algo” exterior a ella.

No era capaz de disociar una cosa de la otra. El “Algo” también era ella, extraordinariamente comprensivo y completo, siempre presente, emanando continuamente paz y sonrisas.

Se acordaba perfectamente de un cierto día, viajando en el banco trasero del Trabant* de su Padre, en un viaje de verano en dirección al algún sanatorio de una tierra distante en el Mar Negro con un nombre dificilísimo de pronunciar y que, por eso mismo, parecía aún más distante.

En un momento determinado, Monika le había preguntado a su Padre quién era Dios. Había oído algunas conversaciones de sus amigas en la escuela y no podía contener la curiosidad.

Sus padres permanecieron en silencio durante algunos segundos, lo que desde luego le dio a entender que se trataba de un asunto serio, pues únicamente cuando se hablaba de política o de los partidos de hockey sobre hielo del equipo HC Slovan Bratislava sus caras eran semejantes. 

Padre y Madre intercambiaron miradas entre ellos como intentando saber cuál de ellos debería responder a la pregunta de Monika.

* The Trabant was a car produced by former East German auto maker VEB Sachsenring Automobilwerke Zwickau in Zwickau, Saxony. It was the most common vehicle in East Germany, and was also exported to countries both inside and outside the communist bloc. 

The name, meaning "satellite" or "companion" in German, was inspired by Soviet Sputnik.The cars are often referred to as the Trabbi or Trabi. Due to the long waiting period between ordering a Trabant and actually taking delivery (in some cases years passed as scarce materials were obtained), people who finally received one treated the car gently and were meticulous in maintaining and repairing it. The lifespan of an average Trabant was 28 years.

Siempre pragmático en la relación con las personas, Josef respondió:

–    Es complicado Monika.

–    Tal vez cuando seas algo más mayor podamos charlar sobre ese tema. A una niña de tu edad (en realidad tenía 10 años, ya era casi una mujer), no le conviene tener estas preocupaciones. En verdad, sólo crean problemas. 

La respuesta de su padre había sido aún más confusa que las conversaciones que había oído anteriormente. Puso una cara tan triste que no pasó desapercibida a la siempre atenta y presente Ata.

–    Querida mía, Dios es como si fuera una voz que se oye pero que no se puede ver, algo así como el viento… Puedes sentirlo, escucharlo, pero no puedes verlo, ¿entiendes?

–    Pero si Él es como el viento, ¿por qué existen iglesias? Así el viento no puede entrar allí. 

Replicó Monika, como si fuera un partido de tenis y la pelota no hubiera llegado a botar en su lado del campo antes de ser reenviada al otro lado de la red. Generalmente estas jugadas eran las más peligrosas. 

Su Madre miró nuevamente a Josef y sonrió ligeramente con un canto de la boca. Era un orgullo para ella saber que su hija era tan diferente de tanta gente que ella conocía, personas que tenían miedo de plantearse a sí mismas las preguntas que ahora estaba escuchando. 

Esta vez volvió la cabeza hacia el asiento trasero y, antes de responder, fijó su mirada en los ojos de Monika.

Hizo una pausa, para reforzar la idea de que era importante lo que iba a decir y que por eso debería escucharla con mucha atención. 

Después de estar segura de que la audiencia estaba atenta, sonrió y dijo con una voz de terciopelo: 

–    Querida Monika, Dios tan sólo es importante para quien cree en Él.

Los ojos de Monika empezaron a dilatarse. No tenía memoria de que su Madre alguna vez hubiera abordado un tema de esta forma.

Ata prosiguió.

– Aunque se hayan escrito muchas palabras sobre su existencia, para mí Dios es como se fuese Alguien que estuviera siempre despierto velando por ti. 

Ya no era solamente Monika la que oía atentamente; Josef acababa de transferir su atención desde la carretera que tenía delante a lo que pasaba dentro del coche. 

Ata continuó. 

–   Ese Alguien se encarga de que nada te falte, te protege durante las noches más oscuras, enviándote la luz que hace que tus ideas y pensamientos sean bonitos incluso cuando estás triste. 

Paró nuevamente, esbozó una sonrisa luminosa y concluyó.

–    Si algún día sientes eso, probablemente habrás conocido a Dios.

–    ¿Te he aclarado algo?

Monika movió la cabeza afirmativamente y aplastó la cara contra el cristal de la puerta trasera, cerrando los ojos para intentar comprender mejor lo que su Madre le había acabado de decir. 

La única palabra que parecía verdaderamente tener sentido entre todas las otras, era lo que su madre decía sobre la Luz.

A ella le encantaba tomar el sol, y los días calurosos siempre estaba de mejor humor. En cuanto al viento, tenía más dudas, pues si era agradable en los días de mucho calor, resultaba aterrador en inverno, y ella sabia que podía llegar a destruir árboles y casas cuando soplaba muy fuerte.

Se sentía volar, aunque nunca lo hubiera hecho, imaginaba que sería tal y cual lo que vivía en aquel momento.

Tal vez empujada por el Dios que era sol pero también era viento, parecía ser posible ver lo que se estaba pasando fuera de la ventana incluso con los ojos cerrados, los rayos de sol pasaban entre los troncos de los árboles en el borde de la carretera y le calentaban el rostro.

Como si fuera un juego del escondite, en el que Dios se daba a revelar, pensó:

–    Un ciego sentirá siempre la presencia de Dios.

Continuó así durante muchos y muchos kilómetros hasta el atardecer. 

Cuando la memoria se resumió, su pensamiento volvió a la noche que la rodeaba cerca de Lennon Wall. 

Tal vez porque el grupo, ahora un poco más apartado de ella, cantaba un Canon de voces maravillosas, el sonido la hizo volver al momento presente y a las dudas que la envolvían. 

–    ¿Por qué se sentía tan incompleta?

Parecía tener todo lo que siempre había deseado. Sin embargo, siempre que repetía el ejercicio de aquella noche y reculaba para ganar perspectiva sobre su vida, todo parecía ser un sueño, ni bueno ni malo, tan sólo un sueño de quien estaba viviendo una vida que no era la suya.

Como mínimo era una sensación extraña. Había hecho el compromiso de ser feliz pero llegaba a la conclusión de que probablemente no sabía lo que era la felicidad. 

Era como si hubiera leído el folleto de una agencia de viajes, supiera lo que se podría encontrar en el destino, soñando como si ya hubiera llegado a él, cuando en realidad nunca había comprado el billete del viaje. ¿Habría llegado el momento de despertar?

–    ¿Por qué se sentía tan incompleta?

–    ¿ Habría llegado el momento de que se casara? ¿De tener hijos y fundar una familia? 

Estos sí que eran pensamientos aterradores, pues no sentía lo más mínimo de instinto maternal. 

–    ¿Por qué? 

–    ¿Sería la falta de una verdadera vida profesional? 

Había estudiado para comprender los problemas y desafíos de la sociedad y lo más cerca que estaba de esa tarea era oír con atención a los clientes regulares del restaurante, sin conseguir llegar a grandes conclusiones hasta el momento en que pedían la cuenta.

Monika era una excelente oyente, lo que hacía de ella la camarera de mesa más demandada del restaurante. Gracias a esa cualidad, eran muchos los clientes que le dejaban propina, y a todos sus compañeros, incluyendo a los cocineros, les encantaba quedarse a hablar con ella cuando terminaban los turnos. 

–    ¿Por qué se sentía tan incompleta?

Vivía cada día como si fuera el último, con las preocupaciones propias de cada momento. Sin esfuerzo vivía en paz consigo misma y con quienes se cruzaba, y aunque había conocido varias historias de amor y pasión, más tarde o más temprano, incluso esas le parecían condenadas al fracaso al que los minutos de la implacable rutina conducen.

No sentía que ese fuese su destino, no quería pensar mucho sobre el tema y en realidad, de todos los chicos que había conocido, nunca había sentido verdaderamente la falta de ninguno al mirar a sus ojos cuando se despedía al final de una noche.

–    ¿Seria ese el motivo de que se sintiera como se sentía?

Miró una vez más hacia arriba y su mentón le hizo mover la cabeza casi como un reflejo, era como si se estuviera preguntando. 

–    ¿Y entonces? ¿Qué hacer ahora? ¿Qué dices?

A lo lejos la música era ahora otra, ante la pregunta que planeaba en el aire más parecía una banda sonora hecha para aquel momento… Alguien cantaba “If it be your will”* de Leonard Cohen.

Probablemente otro músico que bien podría haber escrito la famosa canción de Lennon, en el caso de que la inspiración no se hubiera topado primero con el inglés de Liverpool.

Aunque la voz que cantaba era masculina, casi hacía olvidar a las sublimes The Webb Sisters*.

Monika retiró los ojos del firmamento y miró hacia el pequeño grupo que cantaba y que era aún más pequeño de lo que había pensado.

If it be your will That I speak no more

And my voice be still As it was before

I will speak no more I shall abide until I am spoken for

If it be your will

If it be your will That a voice be true From this broken hill I   will sing to you

From this broken hill

All your praises they shall ring If it be your will

To let me sing From this broken hill

All your praises they shall ring If it be your will

To let me sing

*Charley Webb and Hattie Webb were born in Kent, UK. According to Charley, music often blared from all over the house. Although Charley became briefly interested with being an ambulance driver, the sisters early on decided on a career in music. Hattie plays the harp and mandolin, and Charley the guitar, clarinet, and piano. 

In April 2008, it was announced that The Webb Sisters had been chosen to join Leonard Cohen on his first tour in fifteen years. The world tour started in Fredericton, Canada in May 2008 and concluded at The Colosseum at Caesars Palace in Las Vegas, Nevada in December 2010. 246 shows were played. The ‘Leonard Cohen Live in London’ was recorded in July 2008 at London's O2 Arena and released on March 31, 2009. Charley and Hattie were featured on the DVD on the song "If It Be Your Will".

Dos pequeñas lágrimas rodaron por sus mejillas y a continuación otras dos se juntaron antes de que un río de dolor mezclado con felicidad y nuevamente dolor y nuevamente de felicidad perpetuasen aquel momento.

Todo lo que había sido guardado año tras año en su corazón salía finalmente de la mejor forma que un sentimiento puede ser comunicado, a través de las lágrimas que todo lo lavan, todo lo renuevan y hacen que los ojos vean tal y cual como el día en que nacemos.

La vida había sido retenida por las defensas que obligatoriamente se habían instalado alrededor de su corazón a medida que tenía que lidiar con la hipocresía y la mentira que era la sociedad en que había crecido.

Supo años más tarde que el momento que había vivido se aproximaba a lo que los cristianos denominan la gracia de la infusión del Espíritu Santo*, los budistas llaman Bodhi** o los hindúes Moksha***.

Sin embargo es irrelevante el nombre que se le da cuando se vive profundamente una revelación semejante. Para quien ya la ha experimentado, esta explicación es suficiente y ciertamente dibujará una sonrisa en la cara del lector.

Cuando miró nuevamente hacia el cielo, se dio cuenta de que en uno de los lados del firmamento el nuevo día empezaba a despertar. 

Primero, de forma muy sutil, hasta el punto de que no se podía estar seguro de lo que estaba sucediendo para que, poco después, rayas paralelas al firmamento hicieran claro el nuevo día. 

* La Efusión del Espíritu Santo según la Renovación Carismática Católica es una experiencia que normalmente se deriva de un momento de oración y mediante la cual la persona adquiere un nuevo y agudizado sentido de valor espiritual. 

** Bodhi, en el Budismo específicamente, significa la experiencia del despertar espiritual alcanzada por Gautama Buddha y sus discípulos. Esto se describe a veces como la completa y perfecta cordura, o despertar de la verdadera naturaleza del universo. Una vez alcanzado, la persona se libera del círculo del Samsāra: nacimiento, sufrimiento, muerte y renacimiento (ver moksha). Bodhi es normalmente traducido como "iluminación". 

*** Moksha o Mukti se refiere, en términos generales, a la liberación del ciclo do renacimiento y de la muerte y a la iluminación espiritual. En la más alta filosofía Hindú, es visto como la transcendencia del fenómeno de existir, de cualquier sentido de consciencia del tiempo, espacio y causa (karma)

Probablemente era la hora de que se fuera a dormir un poco. Con una sonrisa de oreja a oreja hasta el punto de provocarle dolores en los músculos de la cara, volvió a mirar hacia lo más alto, allí donde el Creador de todo esto debería estar contemplándola, y dijo con una convicción envuelta en una paz infinita;

–    ¡No tengo miedo de ser feliz! ¡Quiero ser feliz!

–    Quiero vivir una vida completa, donde amar y ser amado sea tan natural como respirar, sin esfuerzo, de forma genuina, verdadera, sin que sean necesarias reservas para poder participar en ese día a día. 

El silencio parecía adormecido por el viento, la búsqueda de la felicidad pasaría a ser cotidiana, estaba viviendo finalmente su revolución, la verdadera revolución.

–    Irá hasta donde sea necesario ir, haré lo que sea necesario hacer, pues sólo así sabré que he vivido mi vida.

Cuando dejó la calle, se cruzó con las primeras personas que iban al trabajo. Se sentía la persona más bonita de la calle, y probablemente tenía razón.